Tres nuevos temblores en Argentina
Tres nuevos movimientos telúricos –palabra a la cual uno se está acostumbrando- sacudieron diferente parte del país en el día de hoy según informaron diferentes medios de comunicación, aunque esto de “sacudir” es una manera de exagerar las cosas ya que en la mayoría de los casos ni siquiera se alcanzó a notar por la población.
Según la agencia Télam el primero de los movimientos sísmicos se produjo aproximadamente a las 3 a.m. en la provincia de Santiago del Estero y cuyo epicentro -otra palabra que suena bonita- se ubicó a 130 kilómetros al noroeste de la capital provincial a unos 600 kilómetros de profundidad y alcanzó una magnitud de 5,2 grados en la escala de Richter.
El segundo temblor fue percibido en Jujuy a eso de las 6 de la mañana hora local a 190 kilómetros al este de la ciudad de San Salvador de Jujuy a unos 200 kilómetros de profundidad y su magnitud fue de 4,3 grados Richter.
Por último el tercer de los sismos fue detectado en la sierra “El Tontal” ubicada a 80 kilómetros de de la ciudad de San Juan y tuvo una magnitud de 4, 3 grados.
Ninguno de los terremotos fue apreciado por los pobladores por lo que no se registraron victimas ni daños materiales.
Así mismo se informo por parte de los responsables de “monitorear” los movimientos sísmicos que se registran entre 25 y 30 sismos diarios en el país y la mayoría por sus características no son percibidos por la población.
Para ser claros. En el país s registran cerca de 7.000 terremotos anuales como en estos casos ninguno de los pobladores son capaces de percibirlos ya que los mismos se producen a varios cientos de kilómetros de distancia de la superficie y no por esto el mundo se viene abajo. Es decir, las placas subterráneas están en constante movimiento y por ende, se detectan diferente sismos de distintas intensidades los cuales en su gran mayoría no representan un peligro para los habitantes.
Esto me hace recordar al año pasado cuando surgió lo de la gripe A y cualquier estornudo era sometido bajo sospecha. Finalmente los científicos reconocieron que se equivocaron y que la gripe A es muchísimo menos letal que la gripe estacionaria o gripe común. Pero sin embargo por la misma casi ni nos atrevíamos a dejar nuestras casas.
No me quiero imaginar lo que pasaría si aunque muy levemente alguno pudiera percibir un movimiento sísmico. La gente andaría despavorida por la calle gritando “se viene el fin del mundo, se viene el fin del mundo!”.
Aflojemos un poco con la paranoia.